lunes, 18 de diciembre de 2006

Bendita Coherencia Uruguaya

No hace mucho tiempo discutí ferozmente con una amiga, ya no me acuerdo ni porqué. Lo que sí recuerdo es que en determinado momento me acusó de sabotear la discusión, "haciéndome la incoherente", a lo que yo le contesté: es que en realidad creo que soy una persona incoherente. Ella me pidió disculpas, las dos lloramos y nos fuimos a dormir después de una catársis exhultantemente lésbica.
Ahora que lo recuerdo me parece gracioso porque no me ofendió en absoluto (al menos con esa acusación), y sin embargo, fue su profunda uruguayez (como la mía)la que le hizo pensar que era una ofensa decirme: sos una incoherente.
Qué tiene de malo la incoherencia?, porqué tenemos que llevar una línea paralela a nuestra vida, inalterable, siempre con el mismo recorrido?. porqué no podemos ser hoy abogados y mañana cajeros de supermercado, o artistas?, porqué coño tenemos que pensar lo mismo siempre, hasta que la muerte nos separe de nuestra obstinada obsecadez?
No lo entiendo. Parece que después de que uno verbaliza algo, o hacer algo en público, queda condenado para siempre, determinando necesariamente a todas las palabras que diga después o a todas las cosas que haga después, por nimias que sean, a seguir una línea de coherencia con lo anterior. De lo contrario es inmediatamente acusado de incoherencia (delito fatal para un uruguayo que se precie) y ya no será nunca más tomado en serio por las personas inteligentes.
No es estúpido?
Acaso no es maravilloso tener la absoluta libertad de hacer de tu propia vida lo que se te canten las pelotas?
Acaso no es eso lo que nos separa del resto de los animales, la capacidad de evaluar nuestras acciones y pensamientos, y construir cada uno la propia historia, única e irrepetible, de marchas, contramarchas, aciertos y errores?
Chi lo sá...
Yo sostengo mi profunda incoherencia y creo que es con lo único que estoy dispuesta a mantenerme absolutamente coherente.
Al menos por ahora.-

1 comentario:

Colibri dijo...

Totalmente de acuerdo, la vida es para vivirla, sin que nos condicione el pasado, ni nuestras acciones, ni deseos, solo son validas nuestras ilusiones.