El pasto recién cortado,
el mar antes de la tormenta,
tu perfume en un buzo de lana,
las hojas de plátano que se queman en otoño.
La nicotina de tus dedos,
los asados que se hacen en las obras,
el rocío de los primeros días de invierno,
los mejillones marinándose en perejil y ajo.
La madera de la casa de mi infancia,
los pancitos recién salidos del horno,
las sábanas de la cama de mis padres,
el vino que tomamos en honor a la verdad.
Los libros viejos, los libros nuevos,
la primavera de nuestros primeros encuentros.
El humo de estufa a leña saliendo de tus cartas,
las frutillas que comimos en el puerto,
el olor a durazno de tu aliento, (y a comino de tu sexo),
y el ganador de todos todos los premios...
el olor a sal de tu piel.
4 comentarios:
¿Quemaste las cartas?,
menos mal que te escribo por internet, el fuego del infierno, arde, ayyyyyyyyyyyyy
nooooo, es el olor que queda impregnado, las escribieron junto a una estufa de leña, no se entendió, parece, no?
lo siento, me asuste un poco, vos siempre me sorprendes, ahora lo huelo mejor, es verdad, es un olor que va siempre contigo a todos lados, cualquier olor te recuerda al ser amado, es lo mas profundo y lo mas intenso, suspiro por el aroma a mi mujer, y aún más disfruto su tibieza.
Colibri.
hermoso,que pasion ,que paz q claridad y que amor transmitis...
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